
"El Rey cuya hermosura el sol y la luna admiran", cuya grandeza cielos y tierras reverencian, con cuya sabiduría son iluminados los ejércitos de los espíritus celestiales, de cuya bondad se sacian los coros de los bienaventurados, éste mismo Rey desea hospedarse en ti, Alma mía, y desea y apetece tu cenáculo más que el palacio del cielo. Porque "sus delicias consisten en estar con los hijos de los hombres" Ver mas >>>













